Aunque todavía faltan cinco meses para las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, que se celebrarán el 3 de noviembre, la batalla por influir en los comicios ya se está librando en internet. Así lo refleja el informe “2026 U.S. Midterm Election Threat Outlook”, elaborado por la compañía de ciberseguridad Check Point Software, que advierte de una intensificación de las amenazas digitales dirigidas a alterar el proceso electoral.
Según señala, las amenazas con mayor probabilidad de materializarse durante este ciclo electoral incluyen campañas de phishing, robo de credenciales, operaciones de injerencia extranjera, contenidos generados mediante inteligencia artificial y suplantación de organizaciones y medios de comunicación legítimos.
Proliferación de dominios falsos
Uno de los indicadores más claros de esta actividad es el crecimiento de dominios relacionados con el proceso electoral. El pasado mes de enero, los investigadores de Check Point Exposure Management detectaron unas 1.300 páginas web que incluían la palabra election (elección) y cerca de 2.957 con el término vote (voto). Sin embargo, al analizar el tramo comprendido entre el 13 de abril y el 14 de mayo, descubrieron que, mientras que las webs sobre elecciones se mantuvieron estables en torno a las 1.140, las relacionadas directamente con el voto se dispararon hasta las 4.010.
El informe subraya que este tipo de infraestructura no implica necesariamente intenciones maliciosas, pero sí amplía el terreno disponible para campañas de phishing, fraude con donaciones, suplantación de servicios oficiales o difusión de información manipulada. Además, apunta que el volumen de dominios no deja de crecer y que la tendencia arroja que los atacantes prefieren usar palabras cercanas e intuitivas para el ciudadano de a pie.
Filtración masiva de credenciales
Otro de los riesgos detectados es la exposición masiva de credenciales relacionadas con organizaciones políticas. A mayo de 2026, Check Point identificó alrededor de 9.500 contraseñas filtradas vinculadas con ActBlue, la principal plataforma de recaudación de fondos del Partido Demócrata, y unas 6.500 asociadas a WinRed, utilizada por el Partido Republicano. A ello se suman filtraciones de credenciales que afectaron a las webs oficiales de ambos partidos y al servicio gubernamental usa.gov.
Estas contraseñas, ya disponibles en foros clandestinos, pueden facilitar tanto el secuestro de cuentas como la comisión de fraudes financieros con los donantes o el diseño de campañas de ingeniería social dirigida.
Paralelamente, los investigadores han detectado otras publicaciones en foros de la dark web referidas a filtraciones de datos electorales. Entre ella, un anuncio de BreachForums difundido el 30 de enero de 2026 que ofertaba información vinculada a fremontcountyelectionsco.gov, incluyendo nombres, direcciones de correo electrónico, direcciones IP e información de envío de formularios electorales.
Rusia, China e Irán mantienen su actividad de injerencia
El informe también pone el foco en la interferencia extranjera, identificando a Rusia, China e Irán como los actores estatales con mayor capacidad para influir en los ciclos electorales estadounidenses.
Según Check Point, Rusia continúa siendo la principal amenaza en el ámbito de las operaciones de influencia, apoyándose en campañas de desinformación destinadas a amplificar la polarización y debilitar la confianza en las instituciones. Entre ellas figura Doppelganger, una red que clona la apariencia de medios internacionales para difundir información política manipulada.
China mantiene un enfoque más discreto, basado en operaciones de reconocimiento y campañas encubiertas en redes sociales destinadas a explotar divisiones políticas y sociales ya existentes dentro de Estados Unidos.
Por su parte, Irán combina actividades de espionaje, campañas de influencia y acciones dirigidas contra organizaciones y personal vinculados al ámbito político. “El conflicto en curso entre Israel e Irán también sigue siendo relevante para el entorno de amenazas de 2026, ya que los periodos de tensión regional pueden aumentar la probabilidad de que la actividad cibernética vinculada a Irán afecte a organizaciones políticas o del sector público de Estados Unidos”, apunta el informe.
La IA multiplica la capacidad de manipulación
Los investigadores de Check Point también alertan sobre el impacto de la inteligencia artificial en el panorama de amenazas para las elecciones de 2026. Como señalan, “su valor operativo es evidente: reduce los costos de producción, acelera la creación de contenido, mejora la calidad de la suplantación de identidad y permite que la actividad de influencia se expanda con mayor rapidez que en ciclos electorales anteriores”.
El informe documenta cómo grupos vinculados a operaciones de influencia –como Storm‑1516– ya han distribuido piezas manipuladas que alcanzaron millones de visualizaciones, mientras que investigaciones externas han identificado deepfakes dirigidos contra candidatos concretos.
Además, sostiene que la IA refuerza otros vectores de ataque: aumenta la credibilidad de los señuelos utilizados en phishing, facilita la creación de perfiles ficticios más sofisticados y permite automatizar campañas de influencia que antes requerían un esfuerzo humano considerable. Esta combinación, advierten los analistas, está transformando la dinámica de la manipulación informativa y ampliando la capacidad de los actores hostiles para influir en el debate público.
Proteger la confianza en el proceso electoral
El informe “2026 U.S. Midterm Election Threat Outlook” concluye con una serie de recomendaciones dirigidas a organizaciones políticas, administraciones públicas y entidades vinculadas al proceso electoral. Entre ellas destaca la necesidad de reforzar la protección de las cuentas y servicios más sensibles, especialmente el correo electrónico, las plataformas de donaciones, los portales administrativos y los canales de información pública, así como implantar mecanismos de autenticación multifactor resistentes al phishing.
Los expertos también recomiendan vigilar posibles intentos de suplantación de identidad, detectar de forma temprana registros de dominios sospechosos y reforzar la monitorización de credenciales expuestas. Asimismo, aconsejan preparar canales alternativos de comunicación y protocolos de respuesta que permitan reaccionar con rapidez ante campañas de desinformación, contenidos manipulados o incidentes que afecten a la confianza pública.
En un entorno marcado por la proliferación de contenidos generados mediante inteligencia artificial y operaciones de influencia cada vez más sofisticadas, preservar la confianza de los ciudadanos en la información y en las instituciones democráticas se perfila como uno de los principales desafíos de este ciclo electoral.

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